Poemario « Con Sentido » – IV

¿Gustas?

Sé que el gusto es un glotón remilgoso,
que va por ahí haciendo pucheros,
enquistado en la emoción y el recuerdo,
o relamiéndose el bigote por dar
con los vestigios de gratos sabores
escondidos en el bies de los labios,
ciego como los otros mosqueteros
que exploran la faz del mundo ulterior.

De las memorias es el favorito,
candidato a juez de autenticidad,
incorruptible, honesto y expedito
aunque no sean infalibles sus fallos.

No obstante, si es una vianda materna
la que está en tela de juicio no duda:
la cocina de mamá yace grabada
con teras y teras de pixeles.
en el disco duro de la ambrosía,
igual que los dulces de nuestra infancia.

Por eso nuestra adultez no es timada
con burdas imitaciones baratas
de los confites de milagrería
que pintaban sonrisas en las caras
y alegraban además el corazón.

El gusto sabe hacer agua la boca,
confirma el anticipo del olfato
o se desilusiona en un instante,
acogiendo o rechazando y a veces
mal conformándose con medias tintas,
como el placer de un poeta mediocre
poseedor de un mal gusto como el mío,
que busca sentido en los sinsentidos,
acopiando arritmias, pifias y ripios,
buscando el favor de una Erato en fuga.

Gusta el gusto de desambiguaciones
y aunque no tenga sabor la belleza,
sabe catarla detenidamente,
lo mismo que al carácter y a los modos
de ser del prójimo y sus avatares,
y a un sinfín de intangibles realidades
que recorren por entero las escalas
entretejidas de infiernos y glorias
patrias de los temibles sinsabores,
embalses anegados de tristezas,
acres vacíos que nada remedia,
llantos que no lloran lágrima alguna,
hez en que habita el sabor a derrota.
y la amargura de ciertas victorias.

No obstante el alud de calamidades,
el gusto sabe dar con las agujas
en los pajares de las incongruencias
para optar por la ambición o el rechazo,
como sucede con todas las cosas
que el gusto deveras puede tocar.

Laisser un commentaire