Medusa

Aunque el agua viva habite
todos los huecos y arrugas
del vapuleado rostro de la Tierra,
aunque sus lascivos tentáculos
de ciego tacto líquido extiendan
su auscultamiento a cada pliege o surco
disolviendo enigmas sin descifrarlos.

Hurgando osmótico en los instercisios,
transitando inconsciente y libre;
ésta otra « confinada » es distinta
y no palpa por palpar, sino que busca,
defediéndose a ciegas de asaltos
hasta hallar almas gemelas y sustento.

Ésta es distinta, porque lucha sin saberlo
una obstinada porción de pensamiento
contra el desamor, no obstante tantas diferencias,
intuye un alud de coincidencias
con el raro mundo de los ciegos.

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